martes, 19 de julio de 2011

EL PELO

en el uso y abuso

Seguramente que en los momentos de crisis nuestros ánimos se los lleva el diablo, yo lo noto en mi familia, nos ponemos irritables, todo nos molesta, nos sacan situaciones que si no fueran por lo que padecemos a diario todos los hombres y mujeres de este bendito país, lo hubiésemos tomado con soda.
Ayer caminaba por la peatonal enfrascado en mis pensamientos, delante mío marchaba un chico con uniforme escolar y su mochila repleta de carpetas, cuando pasabamos por el frente del Banco Provincial, salía de su interior un hombre elegantemente vestido, con un portafolios en su mano derecha, el chico le preguntó cortezmente...
-Me dice la hora, señor, por favor
a lo que el hombre , poniéndose rojo de ira contestó a los gritos
-No seas impertinente, mocoso de porquería, es esa la educación que te dan en la escuela
el chico no entendió, movió la cabeza hacia ambos lados y se perdió entre el gentío.
Llegué a la playa de estacionamiento, en busca del coche, lo puse en marcha y lentamente cruzé el espacio vacío , el empleado levantó la barrera y me saludó con su mano en alto, justo en ese momento acertó a pasar el hombre del portafolios, clavé los frenos y le dí paso, el hombre caminó unos metros, giró sobre sus talones, me fulminó con una mirada que metía miedo y comenzó a gritar...
-¿ donde aprendiste a manejar ? por correspondencia
-pelado piojoso
Dije para mí ¡ pelado piojoso! e instintivamente pasé mi nano por la calva, reí como loco y no podía parar y así salió el tema de hoy "el pelo.
Algunos bebés nacen peladitos" y se prenden a la teta, lo que significa que no tienen un pelo de sonso.
Hay los que llegan al mundo con cuatro pelos locos, por eso de grandes se dejan la melena.
Si son de barrio van al peluquero que les pone "gomina".
Si son del centro al coiffeur que les pone gel efecto humedo
Los intelectuales al estilista, porque mientras esperan su turno leen a Borges, otros prefieren el atelier, se hacen pasar la cero mientras saborean caramelitos de café.
Debo confesar mis valientes que hay algo que me pone los pelos de punta y lo digo con todo el dolor del alma, pierdo los estribos, me saca, me puede, es mas fuerte que yo, para mí no hay peor cosa que encontrar un pelo en la sopa.

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